Es tremendo eso de ponerse a tomar el fresco apoyado en la barandilla del rio en espera de que bajen las musas y se posen con suavidad sobre mis sienes. A veces lo unico que bajan -sobre mi incipiente calva- son los palominos y aun asi debo sentirme afortunado de que no abunden las cigüeñas por estos lares...
Pero nada enturbia mi pensamiento mientras medito y recito entre dientes algun verso suelto de Machado o Juan Ramon a pesar de que las buenas gentes me miren con el rabillo del ojo al pasar o se lleven un dedo a la sien en actitud entre misericorde y paternal. Algunos incluso se atreven a preguntarme algo y hasta a pedirme dinero para un bocadillo o para las pilas del discman. Por fortuna aun nadie me ha dado dinero sin pedirselo; asi que toco madera.
-¿Sabe usted por donde se va a la catedral?
-Todo seguido y al final tuerza a la izquierda y pregunte mas adelante.
-¿El centro comercial Larios?
-Al final de la calle a la derecha y todo seguido hasta el final.
-¿"Plaza de toros vieja"?
-Todo seguido hasta el cruce.
Luego viene el de turno.
-¿Un bar gay?
-Ni idea, ¿por quien me ha tomado usted?
-Entonces que haces ahi apoyado...
-recito y medito.
-Claro, claro y yo soy caperucita roja.
-¿Y donde puedo comprar chocolate?...ya sabes...
-ni idea.
-Pues si no eres gay ni camello ¿¡que diantres haces ahi apoyado so cretino...!?
Por ultimo pasa "el hombre de laton" de vuelta de su dura jornada laboral -haciendo de estatua de metal en calle Larios-; con su cajon sobre un carro chirriante por el "pasillo del matadero", por mas señas. Se nota que viene cansado y me sobresalta sobremanera su pregunta con voz metalica:
-¿A que hora abren la chatarreria?
Pego un salto y me vengo corriendo para casa antes de que pase otro "mimo" de esos y me de un patatus.


Meneame
del.icio.us
No hay Comentarios »